Deja pasillos de paso holgados alrededor de piezas principales para que el movimiento sea fluido y la estancia respire. Un asiento demasiado grande asfixia, uno pequeño disuelve la presencia. Usa mesas auxiliares proporcionales y alturas coherentes, evitando saltos bruscos que interrumpan la mirada y el diálogo entre los distintos elementos.
Un sillón Barcelona, una lámpara Arco o una mesa Saarinen pueden convivir con artesanía local, siempre que el conjunto dialogue en escala, color y materiales. La clave es la colocación: deja respirar las piezas, evita saturación, privilegia la luz y permite que cada objeto narre su historia con discreción.
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